La última generación

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El Libro del Zóhar, primer tratado de la Kabalá, habla de una generación que habitará la Tierra al final de los tiempos fijados para la creación adamica, que será semejante a la generación zohariana, que dio luz al Zóhar en la Palestina del siglo II d.C.

Sobre los vínculos entre la generación del Zóhar y la generación actual me remito a mi post sobre el tema en estudiodekabala.com., donde se analiza con más detalle esta cuestión.

Pero ¿es, realmente, nuestra generación esa generación de los últimos tiempos de la que habla el Zóhar? Veamos que dice al respecto la kabalá y su hermana menor, la astrología, que dictamina o regula los tiempos en que ocurren las cosas.

La mayor parte de los kabalistas de la actualidad son firmes defensores de la particularidad de los tiempos que corren y, de ahí, esta profusión de sitios y páginas web que hablan de la kabalá, una de las señales de que ese tiempo ha llegado o está, al menos, en proceso de desplegarse.

Porque si la kabalá fue, durante siglos, un saber oculto y secreto que no podía ser revelado más que a unos pocos elegidos o iniciados en lo esotérico, es ahora consigna general la divulgación masiva de estos conocimientos entre todos los kabalistas del mundo. De ahí la proliferación de este tipo de centros en muchos países del mundo.

En cuanto a los tiempos que marcan los cielos, el gran astrólogo judío Jonny Waxman confirma también que es la nuestra la que podría calificarse como última generación de la humanidad, entendiendo por tal la que pondría fin a la forma de vida que ha sido la general del ser humano desde la creación de Adam. Ya que sería nuestra generación la responsable de hacer el tránsito desde el modo de vida actual a una nueva manera de concebir la vida tal, que permitirá el desarrollo de un nuevo modelo de convivencia.

En ese nuevo modelo, no solo sería posible la convivencia pacífica de todos los seres humanos sobre la Tierra sino que el ser humano alcanzará altas cotas de felicidad en su vida personal, porque el mal habrá sido desterrado una vez que la humanidad haya alcanzado su corrección final.

Aunque hay muchos planetas que trabajan en la misma dirección desde años atrás, hay 2 especialmente involucrados en el proceso, ambos planetas de naturaleza colectiva y, por tanto, de alcance general: Urano, el gran rebelde. Y Neptuno, el planeta de los sueños generacionales.

Neptuno entró en Piscis, su hogar natural, en 2012, donde permanecerá hasta 2025. Piscis es el último signo zodiacal, lo que indica que, durante estos años, se está poniendo punto final al sistema de creencias que ha regido la humanidad durante los últimos 165 años para, en este último tramo, alcanzar las conclusiones de este largo período y cerrar el ciclo. Cierre que, a su vez, servirá de base sobre la que crecerá una nueva forma de entender la vida por la humanidad, fundamentada en criterios distintos, más depurados y más elevados.

Según Waxman, Neptuno hará su trabajo provocando el despertar espiritual de la humanidad entre 2012 y 2025, incitando a cada ser a buscar esa conexión con los mundos superiores en formas diversas, porque son muchas las formas de llegar a Él.

Y lo cierto es que, en estos tiempos, es palpable la tendencia y/o un interés general por este tipo de temas de naturaleza espiritual así como por conocer y experimentar los efectos de la expansión de la conciencia sobre la vida humana.

No todos lo expresamos igual ni es la misma la velocidad pero, le guste o no a cada cual, todos nos estamos abriendo de forma paulatina y progresiva a las nuevas ideas. El mundo, el ser humano, la forma de pensar, los modelos vitales, está cambiando de forma muy acelerada en el tiempo actual.

El paso de Plutón por el signo de Capricornio preparó el terreno con la poderosa crisis económica que azotó el planeta desde 2008 y que, todavía, sigue dando que hablar. Esta crisis cuestionó muchos de los parámetros que habían sido válidos hasta la época y removió los cimientos de nuestro sistema económico y social, obligando a nuevos planteamientos y a la destrucción o reestructuración de miles de empresas y de millones de vidas de seres humanos. Porque los parámetros anteriores ya no valen. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y hasta 2024 continuará el proceso.

Pero a la vez que lo viejo se agota y se van derrumbando los modelos obsoletos, los nuevos tiempos también comenzaron allá por el verano del 2010, siendo el responsable de su desarrollo el planeta Urano.

Urano entró en Aries, primer signo zodiacal, en el año 2010, anunciando, con su entrada, el principio de una nueva vida. Después de agitarnos a todos durante los 8 años que ha durado el tránsito ya está, por fin, en Tauro desde marzo de este año. Lo que indica, sin duda, consolidación o materialización de muchas de aquellas ideas nuevas recibidas durante estos años y que ahora empiezan a tomar forma en la vida real en busca de la estabilidad.

Todo esto quiere decir que, durante estos años y, sobre todo, hasta 2025 estaremos presenciando el final de un mundo obsoleto y el inicio de uno nuevo, mundos que convivirán paralelos hasta esas fechas. Igual así en la vida de cada uno de nosotros, han convivido estos años facetas viejas con las nuevas.

Aunque ahora las nuevas empiezan a predominar, indicando que el cierre de la etapa anterior está muy próxima a llegar a su final. Todos deberíamos estar viendo ya en nuestras vidas cosas nuevas importantes entrando en ellas. Ya no vivimos igual que hace 15 años. Ni vamos a volver nunca a esos modelos vitales.

Si es cierto o no que va a ser esta generación que habita el planeta en los tiempos actuales, la que va a llevar a cabo la gran revolución de la forma de vida de la humanidad, la que permitirá al ser humano el desarrollo de todo su potencial espiritual y le enseñará a vivir de una forma mucho más completa, sólo el tiempo lo dirá.

Aunque lo cierto es que ya hay algunos casos curiosos que apuntan a que las nuevas generaciones se rigen por esquemas mentales y principios morales muy diferentes a los de sus padres. Véase el fenómeno de Greta Thumberg, la joven sueca que ha recorrido el mundo increpando, por su mal hacer, a los dirigentes mundiales. Indicio de que las cosas ya no son como antes.

Greta Thumberg en su intervención ante la ONU

Estamos en un proceso general, así que nadie se asuste cuando vea que su vida se está desmoronando o se ha desmoronado ya. Porque hay plan B, el que el destino marca y que, quizás, no sea aquel que antaño pensamos iba a ser nuestra forma de vida hasta el final sino otro distinto, más acomodado a nuestra real personalidad.

Pero es que el destino no está en nuestras manos, sino en un nivel superior al de nuestra mente racional, por lo que ésta puede no alcanzar a comprenderlo en algunos momentos. Todo aquel que piensa que está en control de su vida, tendrá que pasar por momentos en que deberá, definitivamente, confiar en una fuerza superior. Y es ahí cuando el ser humano se asoma a Dios y comienza el inicio de su iluminación.

El descubrimiento es sólo el principio. Ya después, cada uno seguirá recorriendo el sendero que perciba como correcto en cada fase vital. La Kabalá es uno de ellos. El más completo, porque es el único que explica el funcionamiento global de nuestro sistema. Y el más veraz, porque ha sido conservado con esmero por el pueblo judío desde su recepción, asegurando su autenticidad.

El caso es que, después de esta transformación global que sufrirá la humanidad en los próximos años, entraremos en una nueva etapa vital. Si esta nueva etapa será un simple escalón más en la elevación general o permitirá, confirmando los pronósticos de los kabalistas, la entrada del mundo en el Olam Habá (estadio final de vida previsto para la humanidad y que, según la kabalá, culminaría los 6.000 años de creación adámica) habrá que vivir para verlo.

Pero lo cierto es que los grandes kabalistas confían en ello y trabajan en esa dirección para acelerar el proceso de despertar espiritual general, que es el único que permitirá el salto al nuevo estado de la humanidad.