¿Por qué es bueno estudiar kabalá?

kabala. Imagen cortesía de http://kabba-lah.blogspot.com/2009/11/quien-puede-iniciarse-en-la-kabbalah.html

Estudiar kabalá no tiene que ver con ser judío, o cristiano o musulmán. O ateo. La kabalá recoge las leyes de funcionamiento de nuestro universo y su conocimiento y aplicación corresponde a TODOS con independencia de sus creencias.

Este saber, que ha estado durante siglos reservado a unos pocos, está ahora, gracias a internet, al alcance de todo aquel que quiera conocerlo. Ya no es necesario consagrar la vida completa al estudio de esta materia para poder empezar a conocer sus grandes secretos. Y basta con comprender sus conceptos básicos para enriquecer de forma intensa nuestra existencia, sin perjuicio de niveles superiores de vivencia kabalística, que pueden no ser necesarios en muchos casos.

El mundo material que nos rodea no es más que un reflejo de un mundo superior, de naturaleza mental/espiritual. La realidad no es más que el efecto de lo que en ese mundo superior – mundo de las causas – se forma.

Siempre funciona así, lo que ocurre es que la persona normal  – el no iniciado – no es consciente de ello y sin saberlo, atrae con sus acciones y pensamientos eventos a su vida. Estos eventos que atraemos pueden ser positivos o negativos, aunque, por desgracia, la mayor parte de las veces son negativos ya que los comportamientos más extendidos en la vida actual activan, sin pretenderlo, las energías del rigor astral, las 6 sefirot centrales del árbol de la vida responsables de la existencia del bien y el mal en nuestro universo.

Cuando uno aprende a “comprender” las 10 sefirot del Árbol de la Vida y a manejarlas, puede beneficiarse del flujo de energías de la fuente cósmica, cada una con su efecto correlativo. Con la activación de estas esferas, uno equilibra su vida generando armonía y bienestar, además de poder llevar una vida saludable y productiva y de relaciones completas.

La Torá contiene los códigos que explican el funcionamiento de nuestro Universo. El trabajo de la Kabalá es descifrarla, desvelar los secretos del cielo y enseñarnos a desarrollar niveles superiores de conciencia. Por eso en bueno estudiar cábala, porque sólo a través de su estudio se puede alcanzar a ver el panorama completo.

El hilo rojo de la kabalá

Hilo rojo de la kabalá del Kabbalah Center

Seguramente habrás oído hablar alguna vez del hilo rojo de la kabalá o, quizás, te hayas encontrado, alguna vez, a alguien que lleva en su muñeca izquierda un cordel rojo o, incluso, alguno que porta una muñequera de cuero rojo con algún nombre de Dios u oración hebrea grabada en sus abalorios.

Y si no lo has visto nunca en nadie de tu entorno próximo, quizás, sí hayas observado que algún famoso lo lleva en su muñeca, como quien no quiere la cosa. Unos cuantos, diría yo: !mira si no¡

Famosos con hilo rojo en imagen obtenida gracias a https://www.bioguia.com/entretenimiento/hilo-rojo-en-la-muneca-revelamos-todos-los-secretos-del-amuleto-mas-potente_29283556.html. Si quieres saber mas, clika el enlace.
Famosos con el hilo rojo

Pero ¿Qué dicen los verdaderos kabalistas de este hilo, de su significado y de su supuesta eficacia como protector contra el mal del ojo?

Al respecto, hay opiniones encontradas. Rav Laitman, en su página web, se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre este tema y dice claramente que este hilo no sirve para nada. Incluso cita una advertencia de la Torá contra los que lo portan, alertando de que su uso puede no ser correcto. Dice en el libro de Bereshit, capítulo Derech HaAretz:

«Rabi Tzadok dijo: «הקושר על ידו חוט אדום הרי זה מרדכי האמורי» – «El que ata un hilo rojo alrededor de su mano es como la fuerza impura en contra de Mordejai, (la propiedad de Bina).»

Sin embargo, reconoce que el hecho de portar un elemento de este tipo, aunque no tenga efectos mágicos, sí puede tener un efecto psicológico positivo sobre la persona, como recordatorio de que el único camino que queda para la ascensión espiritual es la corrección de nosotros mismos y de nuestro egoísmo. Si este hilo, sirve de recordatorio de cual es la vía correcta, entonces, puede ser adecuado su uso y aportar algún efecto positivo. Aunque el gran kabalista descarte cualquier otra eficacia, salvo la puramente psicológica de sentirte acompañado, de este peculiar pedazo de lana.

No opinan todos lo mismo, sin embargo: Albert Gozlan, por ejemplo, desde su canal de YouTube Kabbalah Mashiaj, desde el que lleva años difundiendo la kabalá por el mundo entero, con miles de seguidores en los países de habla hispana afirma, en el vídeo que aquí se enlaza, los efectos positivos del uso del hilo rojo y las razones de su eficacia.

Resumiendo lo que en el aquel video explica, aunque es preferible oírlo completo, existen razones kabalísticas para su eficacia, siempre que el hilo, por supuesto, haya sido correctamente construído y bendecido.

El hilo de lana debe ser, originariamente, blanco. Y ser teñido de rojo antes del proceso. Porque aunque su apariencia sea roja, dentro, su alma es blanca, como la lana de la que procede. Ya que este cordel va a transmutar lo rojo en blanco, esto es, lo negativo en positivo.

Para que el hilo sea energizado para su eficacia en la kabalá, es preciso, según cuanta la tradición, que sea imantado con la energía de la matriarca Rajel – esposa de Yaakov y madre de José y Benjamín y, por ello, considerada la madre de todo el pueblo de Israel – cuya tumba permanece intacta en la actualidad en Belen, en las proximidades de Jerusalem.

Para que se produzca ese efecto es preciso, según prácticas kabalisticas, dar 7 vueltas a la tumba de Rajel, con el hilo en cuestión, recitando – a la vez – el Ana Becóaj, la oración más poderosa del pueblo judío que conecta con los 42 malakin de la creación. De esta manera, el hilo se imanta de la fuerza de la matriarca hebrea y se convierte en una auténtica barrera para las malas influencias externas.

¿Cómo actúa el hilo en cuestión, una vez ha sido debidamente tratado? Según Gozlan, en forma similar a como funcionan los extintores de mosquitos que usamos en el verano: una luz los atrae y, luego, los fulmina. Eso hace el hilo rojo con las malas energías: las atrae para, luego, matarlas o transformarlas en positivas.

Dado que el color rojo es color de atracción, el hilo provocará, como efecto, el incremento de nuestro magnetismo personal, esto es, el incremento de nuestra vitalidad, atrayendo eventos y personas a nuestra vida que, quizás, al principio, se perciban hasta negativas. Además de nuevas circunstancias positivas que, también, se verán atraídas.

El hecho de portar este hilo rojo nos permitirá decir “no” a lo que NO queremos vivir, decir “sí” a lo que queremos que forme parte de nuestro futuro y nos ayudará, también, a transformar lo negativo en positivo, ayudándonos a asimilar cada experiencia vivida para crecer con ella y después de ella.

En todo caso, para que el hilo funcione, es preciso que tengamos la certeza de la adecuada realización del proceso, esto es, que el hilo no sea un pedazo de lana roja comprada en un chino sino que, realmente, haya sido lana blanca, en su origen, teñida a rojo, después; más haya sido imantada con el aúra de Rajel que perdura en su tumba, en el actual Estado de Israel.

Además de eso, debe de el hilo rojo atado a tu muñeca por alguien que te ame de veras, con 7 nudos, a la vez que se recita la oración que acompaña al hilo en su caja o, al menos se visualizan sus letras en la lengua hebrea, siempre, de derecha a izquierda.

Con todo esto, esa lana roja, dice la kabalá mágica, comenzará a ejercer sus efectos. Pero sólo cuando se han cumplido todos los requisitos previos al respecto. O, al menos, esa es la opinión de los prestigiosos kabalistas que explican el significado oculto (el sod) de cada secreto, como es el caso de Gozlan, que tan bien ejemplifica la kabalá mística, que cree en la mejora de las condiciones de vida a través del cumplimiento de los preceptos y de las normas de la Torá y el estudio de la kabalá.

Para aquellos que, como Laitman, no crean en los efectos místicos de este tipo de objetos sí, al menos, respetar su eficacia como simples recordatorios, como guías, del camino hacia la corrección completa.

Esta es, pues, la verdad sobre la leyenda que circula en internet sobre el hilo rojo y su protección contra las malas influencias. Leyenda no es, tiene su base en el saber de la kabalá. Siempre que haya sido tratada de forma adecuada la lana que se ata a la muñeca.

O la pulsera de cuero – en el caso de las versiones más duraderas de este hilo rojo potector- si, al menos, tal pieza, ha sido adecuadamente bendecida – al ser impuesta al receptor recitando el Ana Becóaj.

Estas pulseras más duraderas, además, tienen la ventaja de incorporar la protección, cuando las llevan, de las oraciones judías o los nombres de Dios en letras hebreas. En concreto es Alef Lamed Dalet, el nombre kabalítico que proporciona la protección frente al mal de ojo y que suele estar grabado en las pulseras rojas que se encuentran, habitualmente, a la venta.

Pulsera roja con Alef-Lamed-Dalet

Porque todos estamos expuestos a las miradas ajenas que, no siempre son de amor sino, en muchos casos, de todo lo contrario: miradas de envidia, miradas de odio…… que tanto mal causan, en las vidas ajenas y en las propias.

Y dado que los famosos están expuestos a estas miradas, más que la mayoría, optan por protegerse de forma oportuna. Si es eficaz o no, eso dependerá de muchas cosas, dado que, por mucha pulsera que uno lleve puesta, cada uno tiene su nivel energético determinado y su karma concreto. Y ninguna pulsera puede librarte de vivir ciertas experiencias, máxime cuando tu vida no es, precisamente, correcta.

Pero, ante todo, la pulsera es un recordatorio de un compromiso contigo mismo, de una opción por la corrección, de una decisión de empezar a subir, en vez de bajar de forma progresiva. Es un recuerdo de que no estamos solos en el universo y de que tenemos un destino y el derecho a una protección divina.

En todo caso, son increíblemente hermosas en todas sus versiones. Y os invito a la nueva tienda de estudio de kabalá a que veáis alguna. Quizás algún ser querido estará esperando algo parecido. O tú mismo, si tu exposición es alta a las malas energías.

Las bendiciones

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Según explica Michael Berg, el ser humano necesita tener 3 cosas para ser feliz: 1) familia e hijos, 2) sustento y 3) vida para poder disfrutar de todo eso. Estas son las 3 grandes bendiciones de las que debería disfrutar cada ser humano.

¿Qué es lo que hace que unos reciban estas bendiciones y otros no? Sobre esto hay distintas versiones en la kabalá.

La mayoría de los kabalistas te dice que la recepción de estas 3 grandes bendiciones no depende de tus méritos o de tu trabajo espiritual, sino de llegar a alcanzar Mazalá o la luz superior, la certeza.

Cuando en nuestras peticiones dudamos de si se nos concederá o no lo que estamos pidiendo, es muy posible que no obtengamos lo que queremos porque la falta de certeza impide la conexión.

Mazalá es certeza, saber que Dios te va a dar algo, estar seguro de que, cuando algo nos molesta, debemos seguir confiando en Él y alegres porque, a pesar de las circunstancias adversas, sentimos, en un nivel profundo, que la ayuda que necesitamos está en camino y llegará, a su debido tiempo.

Esto, en lo básico, coincide con las enseñanzas de Jesús cuando decía que es la Fe la que mueve montañas, es tu certeza interior, tu creencia profunda, lo que provocará la materialización de lo que deseas.

Sin embargo, el concepto es más amplio y lo cierto es que el judaísmo sí recomienda llevar una vida acorde a los buenos preceptos. Moisés decía que debemos dar gracias a Dios cada vez que comemos o recibimos algún disfrute en el mundo físico, porque al bendecir a Dios, damos poder a la Luz del Creador.

En realidad nuestro trabajo no es crear luz, sino servir de canal para que la Luz Superior pueda bajar. Somos los canales o senderos para que la Luz fluya al mundo.

Si estos canales o senderos están cerrados, la luz no puede bajar y percibimos el mundo como oscuridad. Al orar, al pedir a Dios, estamos abriendo nuevos senderos para la bajada de luz y bendiciones a nuestra vida y al mundo, en general.

Albert Gozlan, por ejemplo, recomienda la práctica de meditaciones con los nombres de Dios para la bajada de bendiciones a la Tierra y para la unión de los mundos de arriba y de abajo. Hay nombres específicos, según las necesidades y su página incluye multitud de meditaciones para cada necesidad.

También el judaísmo centra sus oraciones diarias y en las festividades en la obtención de bendiciones y una vida dulce, siendo fundamental, para ello, el cumplimiento del Shabbat – que prepara las bendiciones de la siguiente semana – y de las festividades – ya que el nivel de energía disponible no es la misma en cada época del año.

De manera general, hay que recordar que lo que emitimos al universo, eso ha de regresar por la ley de causa-efecto que rige en nuestro sistema tal y cómo explica la parashá Bejukotai, del Levítico de Moisés. Cuando emitimos negatividad, eso recibimos. Cuando emitimos positividad y amor, eso nos regresa.

Así que, para recibir bendiciones, activemos el lado derecho del Arbol de la Vida, que es por donde bajan las cosas buenas: kabala, generosidad, amor y entrega serán las claves para mantener abiertas las puertas a las bendiciones divinas.

Porque aunque nunca podremos evitar el vivir episodios desgraciados en nuestra vida, ya que de una manera u otra todos venimos a aprender a ser mejores, Dios nos advierte de que, si seguimos sus decretos y mandamientos y emitimos amor al mundo, estas acciones y pensamientos germinarán y florecerán como una vida buena y llena de bendiciones, tal y como explica Karen Berg en su blog.

La vida en la Tierra

Todo lo que existe tiene un propósito; si no lo tuviera, no existiría. Todo lo que sucede tiene un sentido, aunque nosotros, en nuestro estado actual, no lo comprendamos. Pero todo lo que ocurre, ocurre por algo.

A medida que el ser humano comienza el ascenso por la escalera espiritual de la que nos habla Baal HaSulam y que describe el Zohar, empieza a comprender alguna de esas razones Supremas por las que determinadas cosas sucedieron en el pasado. Y llegamos a entender que todo sucedió por nuestro mejor progreso. A veces lo que más deseamos, muchas veces, es lo que nos provoca mayor sufrimiento. Pero con ese dolor reconsideramos, entramos dentro, nos retorcemos y salimos renacidos bajo una forma más perfecta, más elevada, más madura. Empezamos a percibir el mundo de otra manera.

Hay una evolución espiritual que se perfecciona por sí sola a traves del proceso natural de vida del ser humano, en su paso por sus distintas etapas: infancia, juventud, madurez y senectud, terminando con la muerte del cuerpo físico que pone punto final al actual estado de reencarnación. Nuestra alma descansará en el nivel alcanzado hasta que decida volver a reencarnar para seguir ascendiendo por la Escalera espiritual. Porque en los mundos espirituales no es posible el ascenso. Para subir de nivel es preciso volver a bajar a la Tierra.

A medida que el alma que habita un cuerpo va subiendo de grado, va cambiando de forma y, con ello, reflejando la Luz Superior en forma distinta. La Luz es la conexión con el mundo espiritual y la que hace brillar cada alma con un tono peculiar.

De igual modo, a lo largo de la vida, el ser humano va cambiando sus deseos, va madurando. Sus gustos van modificándose y adaptándose a la nueva situación. A la vez que supera ciertos estadios vitales y pasa al siguiente.

El orden ascendente en el crecimiento que marca el Árbol de la Vida, desde la sefirot más baja a la más alta, es como sigue:

1) Placeres físicos de supervivencia: comida y casa. Es el nivel más básico, correspondiente a Maljut, la sefirá más baja.

2) Busqueda del sexo y de pareja. El ser humano es sexual por naturaleza, siendo el sexo un potente catalizador de energía siempre que se use de forma correcta. Esta faceta humana comienza su desarrollo en la adolescencia.

3) Los placeres intelectuales son el siguiente nivel, cuando la persona empieza a disfrutar de los placeres del estudio y del conocimiento. Este mundo pertenece al lado izquierdo del árbol de la vida así que requiere esfuerzo. Pero proporciona satisfacciones importantes a los que se pierden en él y llegan a dominar las técnicas. Se corresponde con la etapa de los estudios universitarios.

4) Pasamos después al nivel artístico, que rige Venus. Cuando el ser humano comienza a disfrutar del arte y la belleza y/o comienza a necesitar canalizar alguna faceta de su personalidad a traves de algún modo de expresión artística.

5) El siguiente paso es la toma de conciencia de nuestro papel en el mundo. Estamos aquí por algo significativo. Encontrar nuestro sentido interno o propósito que da significado a nuestra vida, a la vez que tratamos de compaginar y equilibrar las distintas facetas que componen nuestra personalidad.

6) Ansias de poder, de dominar el mundo, de manejar algo a nuestro antojo. Es el poder que da el dinero, pero no sólo. Es el poder que da la fuerza. Este poder debe ser usado de forma equilibrada porque también es el terreno del juicio estricto.

7) Deseos de ser magnánimo. Es el terreno de Júpiter, el generoso. Este nivel sólo se desarrolla en altos niveles que acompañan al éxito. Uno desea dar y ayudar al necesitado. Es el nivel más alto del mundo emocional regido por la astrología.

8) Pasamos a desear una sociedad perfecta. Ya no nos vale con triunfar a titulo personal. Deseamos contribuir a la mejora de la sociedad y desarrollar nuestro papel como pieza de un engranaje que deseamos perfecto, pero que habrá que seguir puliendo hasta el fin de los tiempos.

9) Buscamos el encuentro con Dios, el conocimiento de la Sabiduría divina. Es el mundo espiritual o nivel Jocmá. Es el mundo de la Kabalá.

10) Es la vuelta al Uno, donde las formas concretas ya no importan. Uno vuelve a la unión esencial con el Creador donde todo es perfecto y está en paz.

A lo largo de la vida vamos escalando posiciones y puliendo nuestra forma de ser. Suelen ser necesarios varios tiempos de vida en la Tierra para completar el proceso, pero cualquiera puede hacerlo en su tiempo de vida actual si se pone a ello cuando comienza a despertar.

Y es aquí donde entra en juego el estudio de la Kabalá que acelera el proceso y evita tener que aprender lecciones a través del sufrimiento. Se suplen, en ciertos niveles, los eventos correctores con estudio. Porque la corrección pasa a obtenerse a través de la comprensión del mundo y de su funcionamiento.

El cuerpo físico no es más que el contenedor de un alma superior. Es nuestra obligación cuidarlo porque es nuestro conector. Si el cuerpo muere, el alma deja de poder intervenir en el mundo físico, aunque todavía podrá seguir haciéndolo en un nivel espiritual hasta que vuelva a bajar, si debe hacerlo, para seguir el camino hasta la perfección final.

Asi explica la Kabalá el trabajo del ser humano sobre la Tierra. Que culminará con el estadio final donde toda la humanidad funcione como un solo cuerpo y una sola alma cuando se haya culminado la corrección final.