Las bendiciones

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Según explica Michael Berg, el ser humano necesita tener 3 cosas para ser feliz: 1) familia e hijos, 2) sustento y 3) vida para poder disfrutar de todo eso. Estas son las 3 grandes bendiciones de las que debería disfrutar cada ser humano.

¿Qué es lo que hace que unos reciban estas bendiciones y otros no? Sobre esto hay distintas versiones en la kabalá.

La mayoría de los kabalistas te dice que la recepción de estas 3 grandes bendiciones no depende de tus méritos o de tu trabajo espiritual, sino de llegar a alcanzar Mazalá o la luz superior, la certeza.

Cuando en nuestras peticiones dudamos de si se nos concederá o no lo que estamos pidiendo, es muy posible que no obtengamos lo que queremos porque la falta de certeza impide la conexión.

Mazalá es certeza, saber que Dios te va a dar algo, estar seguro de que, cuando algo nos molesta, debemos seguir confiando en Él y alegres porque, a pesar de las circunstancias adversas, sentimos, en un nivel profundo, que la ayuda que necesitamos está en camino y llegará, a su debido tiempo.

Esto, en lo básico, coincide con las enseñanzas de Jesús cuando decía que es la Fe la que mueve montañas, es tu certeza interior, tu creencia profunda, lo que provocará la materialización de lo que deseas.

Sin embargo, el concepto es más amplio y lo cierto es que el judaísmo sí recomienda llevar una vida acorde a los buenos preceptos. Moisés decía que debemos dar gracias a Dios cada vez que comemos o recibimos algún disfrute en el mundo físico, porque al bendecir a Dios, damos poder a la Luz del Creador.

En realidad nuestro trabajo no es crear luz, sino servir de canal para que la Luz Superior pueda bajar. Somos los canales o senderos para que la Luz fluya al mundo.

Si estos canales o senderos están cerrados, la luz no puede bajar y percibimos el mundo como oscuridad. Al orar, al pedir a Dios, estamos abriendo nuevos senderos para la bajada de luz y bendiciones a nuestra vida y al mundo, en general.

Albert Gozlan, por ejemplo, recomienda la práctica de meditaciones con los nombres de Dios para la bajada de bendiciones a la Tierra y para la unión de los mundos de arriba y de abajo. Hay nombres específicos, según las necesidades y su página incluye multitud de meditaciones para cada necesidad.

También el judaísmo centra sus oraciones diarias y en las festividades en la obtención de bendiciones y una vida dulce, siendo fundamental, para ello, el cumplimiento del Shabbat – que prepara las bendiciones de la siguiente semana – y de las festividades – ya que el nivel de energía disponible no es la misma en cada época del año.

De manera general, hay que recordar que lo que emitimos al universo, eso ha de regresar por la ley de causa-efecto que rige en nuestro sistema tal y cómo explica la parashá Bejukotai, del Levítico de Moisés. Cuando emitimos negatividad, eso recibimos. Cuando emitimos positividad y amor, eso nos regresa.

Así que, para recibir bendiciones, activemos el lado derecho del Arbol de la Vida, que es por donde bajan las cosas buenas: kabala, generosidad, amor y entrega serán las claves para mantener abiertas las puertas a las bendiciones divinas.

Porque aunque nunca podremos evitar el vivir episodios desgraciados en nuestra vida, ya que de una manera u otra todos venimos a aprender a ser mejores, Dios nos advierte de que, si seguimos sus decretos y mandamientos y emitimos amor al mundo, estas acciones y pensamientos germinarán y florecerán como una vida buena y llena de bendiciones, tal y como explica Karen Berg en su blog.