El despertar espiritual

El despertar espiritual. Imagen obtenida gracias a https://hermandadblanca.org/sintomas-del-despertar-espiritual/
Tiempo de despertar

Cuando uno escribe en un buscador de internet “despertar espiritual”, aparecen millones de resultados que tratan del tema, con entradas a múltiples blogs y sitios web que explican – de distintas maneras – qué es este despertar, qué síntomas permiten detectarlo y cual es el proceso general por el que se suele pasar cuando uno comienza a interesarse por el camino espiritual.

El hecho de que, en la actualidad, internet esté lleno de información sobre este tipo de temas, no es casual. Vivimos, sin duda, tiempos de convulsión espiritual que están provocando cambios en la forma de pensar general y llevando a muchos a modificar su forma y hábitos de vida, en busca de un mundo más sostenible y una existencia más plena.

El despertar espiritual se puede experimentar de formas distintas, no todos seguimos el mismo camino aunque, el final, sea siempre el mismo para todos: la expansión de la conciencia y el reencuentro con el Dios Uno, el hallar el sentido o significado del mundo que Él creó. Junto al ser humano – su obra maestra – que fue ideado con un papel específico a desarrollar: contribuir al desenvolvimiento de la creación, llevándola, como humanidad, a su estado de perfección final.

Al despertar, cada uno debe seguir la senda que considere más adecuada, aquella con la que se identifique más – vía que puede variar a lo largo del proceso de búsqueda, que se inicia cuando uno despierta al mundo espiritual – y continuar, luego, el proceso por aquella que satisfaga sus convicciones más profundas.

En mi caso, la kabalá fue el final de un largo camino. Y, desde que la encontré, sigo en ella – y la recomiendo con firmeza – porque alberga las respuestas a multitud de incógnitas, no resueltas de forma intelectualmente satisfactoria desde otras visiones del universo, hechas desde la Tierra. Pero cada uno debe buscar la vía que considere más adecuada a sus preferencias personales, aunque siempre estar abierto a dejarse seducir por nuevas creencias.

Cuando uno comienza el proceso de despertar, su mundo se pone a temblar, porque todos los parámetros, los valores, las ideas claras, las seguridades…que tuvimos siempre y que, considerábamos, nos iban a acompañar el resto de nuestros días, empiezan a cuestionarse, a debilitarse, a desmoronarse por completo, para dar entrada a una nueva forma de ver la vida, mucho más auténtica y mucho más real.

Por eso se llama “despertar”, porque estamos dejando atrás el estado de sueño en el que habíamos vivido hasta el momento para, ahora, comenzar a descubrir el mundo en su completa realidad.

Si bien todo ser humano viene preparado para, en algún momento de su vida, experimentar este proceso espiritual y, a lo largo de la historia, ha habido muchos que, a nivel individual, lo han alcanzado por vías distintas, la particularidad del momento actual es que, este “despertar”, se está produciendo de manera colectiva y afectando a toda la humanidad. Como, por otra parte, ya visualizó el profeta Daniel en su conocida descripción del fin de los días.

 “Pero los sabios comprenderán que su elevación proviene del Creador, el Árbol de la Vida. Y aquellos que son rectos brillarán como el resplandor del firmamento” (Daniel, 12:3).

También el Zóhar, máximo tratado kabalístico, compara la generación zohariana – que alcanzó el punto máximo de elevación espiritual y reveló grandes secretos de la Torá – con la generación actual, lo que ya fue objeto de tratamiento en otro post anterior.

Los kabalistas actuales consideran que es esta generación la preparada para conocer en profundidad todo el saber que, hasta la fecha, sólo era accesible para los iniciados en algún tipo de esoterismo – los miembros de las logias masónicas o de las órdenes herméticas – o para los judíos estudiosos de la kabalá. Así ha sido durante tantos años de corrección que eran necesarios.

Pero la Kabalá anuncia que este tiempo de corrección está terminando y que es momento de que los saberes ocultos sean revelados al mundo en general, dado que su conocimiento es necesario para que dicha corrección completa pueda llevarse a cabo.

Aunque el camino espiritual deberá, luego, ser transitado por cada uno por la vía que considere más adecuada según su criterio personal, con los consiguientes y progresivos ascensos a niveles de conciencia superiores – el sendero es largo y empinado y con múltiples baches -, a nivel colectivo, será el tránsito del planeta Neptuno por su signo natural, Piscis (2012-2025), el responsable de provocar un fuerte cambio de parámetros en nuestros modelos de pensamiento general. Y el responsable, además, de espolear el despertar espiritual de toda la humanidad.

Dependerá de cuando este planeta toque tu Carta Natal y de lo receptivo que seas a las influencias astrales, para que experimentes este proceso, antes o después, a nivel individual; pero, de forma general, todos los seres humanos deberían haber despertado – entendiéndose por tal el inicio de su proceso de maduración espiritual – antes de que Neptuno concluya su paso por Piscis, esto es, antes del año 2025.

¿y tú? ¿Has despertado ya?

La última generación

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El Libro del Zóhar, primer tratado de la Kabalá, habla de una generación que habitará la Tierra al final de los tiempos fijados para la creación adamica, que será semejante a la generación zohariana, que dio luz al Zóhar en la Palestina del siglo II d.C.

Sobre los vínculos entre la generación del Zóhar y la generación actual me remito a mi post sobre el tema en estudiodekabala.com., donde se analiza con más detalle esta cuestión.

Pero ¿es, realmente, nuestra generación esa generación de los últimos tiempos de la que habla el Zóhar? Veamos que dice al respecto la kabalá y su hermana menor, la astrología, que dictamina o regula los tiempos en que ocurren las cosas.

La mayor parte de los kabalistas de la actualidad son firmes defensores de la particularidad de los tiempos que corren y, de ahí, esta profusión de sitios y páginas web que hablan de la kabalá, una de las señales de que ese tiempo ha llegado o está, al menos, en proceso de desplegarse.

Porque si la kabalá fue, durante siglos, un saber oculto y secreto que no podía ser revelado más que a unos pocos elegidos o iniciados en lo esotérico, es ahora consigna general la divulgación masiva de estos conocimientos entre todos los kabalistas del mundo. De ahí la proliferación de este tipo de centros en muchos países del mundo.

En cuanto a los tiempos que marcan los cielos, el gran astrólogo judío Jonny Waxman confirma también que es la nuestra la que podría calificarse como última generación de la humanidad, entendiendo por tal la que pondría fin a la forma de vida que ha sido la general del ser humano desde la creación de Adam. Ya que sería nuestra generación la responsable de hacer el tránsito desde el modo de vida actual a una nueva manera de concebir la vida tal, que permitirá el desarrollo de un nuevo modelo de convivencia.

En ese nuevo modelo, no solo sería posible la convivencia pacífica de todos los seres humanos sobre la Tierra sino que el ser humano alcanzará altas cotas de felicidad en su vida personal, porque el mal habrá sido desterrado una vez que la humanidad haya alcanzado su corrección final.

Aunque hay muchos planetas que trabajan en la misma dirección desde años atrás, hay 2 especialmente involucrados en el proceso, ambos planetas de naturaleza colectiva y, por tanto, de alcance general: Urano, el gran rebelde. Y Neptuno, el planeta de los sueños generacionales.

Neptuno entró en Piscis, su hogar natural, en 2012, donde permanecerá hasta 2025. Piscis es el último signo zodiacal, lo que indica que, durante estos años, se está poniendo punto final al sistema de creencias que ha regido la humanidad durante los últimos 165 años para, en este último tramo, alcanzar las conclusiones de este largo período y cerrar el ciclo. Cierre que, a su vez, servirá de base sobre la que crecerá una nueva forma de entender la vida por la humanidad, fundamentada en criterios distintos, más depurados y más elevados.

Según Waxman, Neptuno hará su trabajo provocando el despertar espiritual de la humanidad entre 2012 y 2025, incitando a cada ser a buscar esa conexión con los mundos superiores en formas diversas, porque son muchas las formas de llegar a Él.

Y lo cierto es que, en estos tiempos, es palpable la tendencia y/o un interés general por este tipo de temas de naturaleza espiritual así como por conocer y experimentar los efectos de la expansión de la conciencia sobre la vida humana.

No todos lo expresamos igual ni es la misma la velocidad pero, le guste o no a cada cual, todos nos estamos abriendo de forma paulatina y progresiva a las nuevas ideas. El mundo, el ser humano, la forma de pensar, los modelos vitales, está cambiando de forma muy acelerada en el tiempo actual.

El paso de Plutón por el signo de Capricornio preparó el terreno con la poderosa crisis económica que azotó el planeta desde 2008 y que, todavía, sigue dando que hablar. Esta crisis cuestionó muchos de los parámetros que habían sido válidos hasta la época y removió los cimientos de nuestro sistema económico y social, obligando a nuevos planteamientos y a la destrucción o reestructuración de miles de empresas y de millones de vidas de seres humanos. Porque los parámetros anteriores ya no valen. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y hasta 2024 continuará el proceso.

Pero a la vez que lo viejo se agota y se van derrumbando los modelos obsoletos, los nuevos tiempos también comenzaron allá por el verano del 2010, siendo el responsable de su desarrollo el planeta Urano.

Urano entró en Aries, primer signo zodiacal, en el año 2010, anunciando, con su entrada, el principio de una nueva vida. Después de agitarnos a todos durante los 8 años que ha durado el tránsito ya está, por fin, en Tauro desde marzo de este año. Lo que indica, sin duda, consolidación o materialización de muchas de aquellas ideas nuevas recibidas durante estos años y que ahora empiezan a tomar forma en la vida real en busca de la estabilidad.

Todo esto quiere decir que, durante estos años y, sobre todo, hasta 2025 estaremos presenciando el final de un mundo obsoleto y el inicio de uno nuevo, mundos que convivirán paralelos hasta esas fechas. Igual así en la vida de cada uno de nosotros, han convivido estos años facetas viejas con las nuevas.

Aunque ahora las nuevas empiezan a predominar, indicando que el cierre de la etapa anterior está muy próxima a llegar a su final. Todos deberíamos estar viendo ya en nuestras vidas cosas nuevas importantes entrando en ellas. Ya no vivimos igual que hace 15 años. Ni vamos a volver nunca a esos modelos vitales.

Si es cierto o no que va a ser esta generación que habita el planeta en los tiempos actuales, la que va a llevar a cabo la gran revolución de la forma de vida de la humanidad, la que permitirá al ser humano el desarrollo de todo su potencial espiritual y le enseñará a vivir de una forma mucho más completa, sólo el tiempo lo dirá.

Aunque lo cierto es que ya hay algunos casos curiosos que apuntan a que las nuevas generaciones se rigen por esquemas mentales y principios morales muy diferentes a los de sus padres. Véase el fenómeno de Greta Thumberg, la joven sueca que ha recorrido el mundo increpando, por su mal hacer, a los dirigentes mundiales. Indicio de que las cosas ya no son como antes.

Greta Thumberg en su intervención ante la ONU

Estamos en un proceso general, así que nadie se asuste cuando vea que su vida se está desmoronando o se ha desmoronado ya. Porque hay plan B, el que el destino marca y que, quizás, no sea aquel que antaño pensamos iba a ser nuestra forma de vida hasta el final sino otro distinto, más acomodado a nuestra real personalidad.

Pero es que el destino no está en nuestras manos, sino en un nivel superior al de nuestra mente racional, por lo que ésta puede no alcanzar a comprenderlo en algunos momentos. Todo aquel que piensa que está en control de su vida, tendrá que pasar por momentos en que deberá, definitivamente, confiar en una fuerza superior. Y es ahí cuando el ser humano se asoma a Dios y comienza el inicio de su iluminación.

El descubrimiento es sólo el principio. Ya después, cada uno seguirá recorriendo el sendero que perciba como correcto en cada fase vital. La Kabalá es uno de ellos. El más completo, porque es el único que explica el funcionamiento global de nuestro sistema. Y el más veraz, porque ha sido conservado con esmero por el pueblo judío desde su recepción, asegurando su autenticidad.

El caso es que, después de esta transformación global que sufrirá la humanidad en los próximos años, entraremos en una nueva etapa vital. Si esta nueva etapa será un simple escalón más en la elevación general o permitirá, confirmando los pronósticos de los kabalistas, la entrada del mundo en el Olam Habá (estadio final de vida previsto para la humanidad y que, según la kabalá, culminaría los 6.000 años de creación adámica) habrá que vivir para verlo.

Pero lo cierto es que los grandes kabalistas confían en ello y trabajan en esa dirección para acelerar el proceso de despertar espiritual general, que es el único que permitirá el salto al nuevo estado de la humanidad.