El alma

El alma es la conexión con el mundo Superior
Las 5 partes del alma

La Kabalá distingue 5 niveles o 5 partes del alma, aunque no todas están siempre activas en los humanos.

Sólo 2 operan en modo de piloto automático, las 2 más bajas (la instintiva y la emocional).

Los 3 niveles superiores, en cambio, tienen que alcanzarse, hay que subir hasta ellos y, para eso, es preciso hacer algún trabajo de corrección previo.

Nefesh, el alma instintiva

El nivel de alma más bajo se corresponde con la sefirá 10 Maljut – Mundo Físico o Asiyá –  y se llama Nefesh; es el alma puramente instintiva, animal o vital, que lleva ínsita todo ser vivo en la Tierra y que da vida biológica a los cuerpos físicos. Nefesh es el alma como motor de la vida física, según se explica en Jabad.

La Nefesh es el alma Vital, la que permite el desarrollo de la vida en nuestro entorno

Sus sensores, en el cuerpo humano, son nuestros 5 sentidos, a través de los cuales percibimos el mundo que nos rodea (la Tierra y la Creación en general). Este alma primera, la Nefesh o puramente animal, se introduce en los cuerpos físicos en el momento de la concepción y nos permite desenvolvernos de forma adecuada en la Naturaleza.

La Rúaj, el alma emocional

En un grado superior, que corresponde al 2º mundo en orden ascendente, el mundo de Yetzirá o mundo de la formación – llamado así porque en él toma forma nuestra realidad – está la Rúaj, el alma emocional, responsable, como su nombre indica, de las emociones. La tienen los animales en general y todo ser humano que habita en la Tierra.

El mundo animal posee la Rúaj, alma emocional, que se rige por la astrología

La Rúaj o alma emocional, es la que se rige por las energías astrológicas que se reciben en la Tierra. Es el ZA (Zeir Anpin, o 6 planetas intermedios que regulan nuestro mundo emocional). Es el escalón previo al mundo físico, donde la realidad toma forma, porque nuestra realidad actual se define por nuestras emociones pasadas, igual que las emociones actuales formarán nuestro futuro.

La Rúaj define las emociones del ser humano y del mundo animal. En este nivel somos completamente egoístas, tal y como fuimos creados. Es el mundo de los deseos y las sensaciones. Pero también es en este nivel donde debemos trabajar en nuestra corrección y desde donde podemos adquirir el alma Superior, la Neshamá, el atributo de Adam (el ser humano corregido y conectado con su fuente esencial y, en realidad, el alma colectiva de la humanidad).

La Neshamá, la conexión con Dios

En la sefirá 3 Biná radica la Neshamá, el alma individual. La Neshamá es el alma personal de cada ser humano que existe, en su forma perfecta, en el mundo de Beriá. Su naturaleza es espiritual y, a su través, el ser humano puede conectar con El Creador. 

En el hombre normal, la Neshamá se manifiesta como capacidad mental, es el alma que nos da capacidad de pensar y salir de nuestros límites físico-temporales para ir más allá de lo que el mero mundo físico nos puede proporcionar.

Es sólo tras la creación de Adam (3.761 a.C), inicio del cómputo del tiempo para el judaísmo, cuando el ser humano recibe – o alcanza – esa conexión superior, el alma espiritual, la única que permite al hombre conectar con los niveles superiores del Árbol de la Vida y que puso en marcha el Plan de la creación que nos relata la Kabalá.

Neshamá en imagen de https://center-for-tanakh-based-studies.com/2015/03/01/the-anatomy-of-the-human-soul-part-2-neshamah/
…. y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:3)

Dios tuvo razones importantes para crear a Adam, la principal poder unir los 2 mundos – el mundo espiritual y el mundo material – en una única creación. Un mundo donde conviven bien y mal pero donde el bien terminará por prevalecer en el estadio último de la creación, según el ser humano se vaya acercando a la corrección final.

Cuando se habla del “alma” nos referimos a este nivel, la Neshamá, que es la particularidad del ser humano de la creación adámica y del pueblo de Israel, el hombre iniciado. Sin embargo, en condiciones normales, este alma no es percibida por el individuo en modo alguno, según explica el Rav. Laitman, sino como un pequeño punto en el corazón que se siente como deficiencia, incomodidad, falta de algo.

Pero es a partir de ese punto desde donde el alma completa se puede desarrollar, aunque es preciso un trabajo gradual, igual que un bebé necesita un proceso de crecimiento para convertirse en adulto. El crecimiento espiritual va produciendo un cambio en los deseos en la persona que, poco a poco, va adquiriendo la cualidad de otorgar – la única que posee El Creador y que no posee el ser humano al nacer quien, creado como un completo egoísta, sólo desea recibir y satisfacer sus deseos hasta que conecta con Dios.

Estos 3 niveles de alma se introducen en el ser humano. Los 2 niveles superiores, en cambio, son externos a nosotros, nos envuelven. Aunque igualmente nos afectan y podemos incidir en ellos. Son llamados “envolturas”, sólo vemos su reflejo cuando se capta desde la Sefirá 3 Biná.

Jayá, el alma colectiva

Jayá es el nivel de alma que se corresponde con el nivel de conciencia de la Sefirá 2 Jocmá. Tiene carácter colectivo, esto es, está por encima del pensamiento individual, existe fuera de la mente. Pertenece al mundo de Atzilut, el más elevado de los 4 mundos que conforman nuestro universo y el nivel en el que el ser humano se sumerge en Dios y tiene acceso a la Sabiduría esencial o Luz de Jojmá.

Este alma no se introduce en nosotros sino que es externa, esto es, nos envuelve cuando alcanzamos este nivel, nos permite sumergimos en ella para participar de sus atributos. Conectamos con esta energía a través del Micvé o baño ritual que se practica entre los judíos. También, según la kabalá meditativa o mística, podemos acceder a ella a través de la meditación de las letras hebreas y los nombres de Dios.

https://www.kabbalahmashiah.com/es/kabbalahmashiah_meditacion.php

La Jayá es el 2º nivel de alma más cercano a Dios. Explica la kabalá que este nivel sólo fue alcanzado de forma colectiva durante la época del 2º Templo. Curiosamente fue, precisamente, el tiempo en que Jesús predicó la Palabra, tiempo de máxima elevación espiritual antes del Fin de los tiempos, cuando esa nivel se alcanzará de forma colectiva de nuevo.

La Yejidá, el Espíritu Santo

Por último el 5º nivel, es la Yejidá, el nivel de alma que corresponde a la sefirá 1 Keter. La Yejidá es el alma más elevada que se encuentra en nuestro mundo, también nombrada como Aliento de Dios o Espíritu Santo; es el alma del Mashiaj, un alma que envuelve al mundo completo. sería la propia alma del Dios Uno, que está más allá de nuestro Universo.

También se dice de ella que es la Luz Directa (Or Yashar). Contiene todo lo que fue, es y será, esto es, la Sabiduría, el Entendimiento y el Conocimiento, aunque es anterior a todos ellos. Este nivel sólo ha sido alcanzado, hasta el momento, por Yeshúa Hamasiaj, Jesús de Nazareth en su papel mesiánico.

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