El hilo rojo de la kabalá

Hilo rojo de la kabalá del Kabbalah Center

Seguramente habrás oído hablar alguna vez del hilo rojo de la kabalá o, quizás, te hayas encontrado, alguna vez, a alguien que lleva en su muñeca izquierda un cordel rojo o, incluso, alguno que porta una muñequera de cuero rojo con algún nombre de Dios u oración hebrea grabada en sus abalorios.

Y si no lo has visto nunca en nadie de tu entorno próximo, quizás, sí hayas observado que algún famoso lo lleva en su muñeca, como quien no quiere la cosa. Unos cuantos, diría yo: !mira si no¡

Famosos con hilo rojo en imagen obtenida gracias a https://www.bioguia.com/entretenimiento/hilo-rojo-en-la-muneca-revelamos-todos-los-secretos-del-amuleto-mas-potente_29283556.html. Si quieres saber mas, clika el enlace.
Famosos con el hilo rojo

Pero ¿Qué dicen los verdaderos kabalistas de este hilo, de su significado y de su supuesta eficacia como protector contra el mal del ojo?

Al respecto, hay opiniones encontradas. Rav Laitman, en su página web, se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre este tema y dice claramente que este hilo no sirve para nada. Incluso cita una advertencia de la Torá contra los que lo portan, alertando de que su uso puede no ser correcto. Dice en el libro de Bereshit, capítulo Derech HaAretz:

«Rabi Tzadok dijo: «הקושר על ידו חוט אדום הרי זה מרדכי האמורי» – «El que ata un hilo rojo alrededor de su mano es como la fuerza impura en contra de Mordejai, (la propiedad de Bina).»

Sin embargo, reconoce que el hecho de portar un elemento de este tipo, aunque no tenga efectos mágicos, sí puede tener un efecto psicológico positivo sobre la persona, como recordatorio de que el único camino que queda para la ascensión espiritual es la corrección de nosotros mismos y de nuestro egoísmo. Si este hilo, sirve de recordatorio de cual es la vía correcta, entonces, puede ser adecuado su uso y aportar algún efecto positivo. Aunque el gran kabalista descarte cualquier otra eficacia, salvo la puramente psicológica de sentirte acompañado, de este peculiar pedazo de lana.

No opinan todos lo mismo, sin embargo: Albert Gozlan, por ejemplo, desde su canal de YouTube Kabbalah Mashiaj, desde el que lleva años difundiendo la kabalá por el mundo entero, con miles de seguidores en los países de habla hispana afirma, en el vídeo que aquí se enlaza, los efectos positivos del uso del hilo rojo y las razones de su eficacia.

Resumiendo lo que en el aquel video explica, aunque es preferible oírlo completo, existen razones kabalísticas para su eficacia, siempre que el hilo, por supuesto, haya sido correctamente construído y bendecido.

El hilo de lana debe ser, originariamente, blanco. Y ser teñido de rojo antes del proceso. Porque aunque su apariencia sea roja, dentro, su alma es blanca, como la lana de la que procede. Ya que este cordel va a transmutar lo rojo en blanco, esto es, lo negativo en positivo.

Para que el hilo sea energizado para su eficacia en la kabalá, es preciso, según cuanta la tradición, que sea imantado con la energía de la matriarca Rajel – esposa de Yaakov y madre de José y Benjamín y, por ello, considerada la madre de todo el pueblo de Israel – cuya tumba permanece intacta en la actualidad en Belen, en las proximidades de Jerusalem.

Para que se produzca ese efecto es preciso, según prácticas kabalisticas, dar 7 vueltas a la tumba de Rajel, con el hilo en cuestión, recitando – a la vez – el Ana Becóaj, la oración más poderosa del pueblo judío que conecta con los 42 malakin de la creación. De esta manera, el hilo se imanta de la fuerza de la matriarca hebrea y se convierte en una auténtica barrera para las malas influencias externas.

¿Cómo actúa el hilo en cuestión, una vez ha sido debidamente tratado? Según Gozlan, en forma similar a como funcionan los extintores de mosquitos que usamos en el verano: una luz los atrae y, luego, los fulmina. Eso hace el hilo rojo con las malas energías: las atrae para, luego, matarlas o transformarlas en positivas.

Dado que el color rojo es color de atracción, el hilo provocará, como efecto, el incremento de nuestro magnetismo personal, esto es, el incremento de nuestra vitalidad, atrayendo eventos y personas a nuestra vida que, quizás, al principio, se perciban hasta negativas. Además de nuevas circunstancias positivas que, también, se verán atraídas.

El hecho de portar este hilo rojo nos permitirá decir “no” a lo que NO queremos vivir, decir “sí” a lo que queremos que forme parte de nuestro futuro y nos ayudará, también, a transformar lo negativo en positivo, ayudándonos a asimilar cada experiencia vivida para crecer con ella y después de ella.

En todo caso, para que el hilo funcione, es preciso que tengamos la certeza de la adecuada realización del proceso, esto es, que el hilo no sea un pedazo de lana roja comprada en un chino sino que, realmente, haya sido lana blanca, en su origen, teñida a rojo, después; más haya sido imantada con el aúra de Rajel que perdura en su tumba, en el actual Estado de Israel.

Además de eso, debe de el hilo rojo atado a tu muñeca por alguien que te ame de veras, con 7 nudos, a la vez que se recita la oración que acompaña al hilo en su caja o, al menos se visualizan sus letras en la lengua hebrea, siempre, de derecha a izquierda.

Con todo esto, esa lana roja, dice la kabalá mágica, comenzará a ejercer sus efectos. Pero sólo cuando se han cumplido todos los requisitos previos al respecto. O, al menos, esa es la opinión de los prestigiosos kabalistas que explican el significado oculto (el sod) de cada secreto, como es el caso de Gozlan, que tan bien ejemplifica la kabalá mística, que cree en la mejora de las condiciones de vida a través del cumplimiento de los preceptos y de las normas de la Torá y el estudio de la kabalá.

Para aquellos que, como Laitman, no crean en los efectos místicos de este tipo de objetos sí, al menos, respetar su eficacia como simples recordatorios, como guías, del camino hacia la corrección completa.

Esta es, pues, la verdad sobre la leyenda que circula en internet sobre el hilo rojo y su protección contra las malas influencias. Leyenda no es, tiene su base en el saber de la kabalá. Siempre que haya sido tratada de forma adecuada la lana que se ata a la muñeca.

O la pulsera de cuero – en el caso de las versiones más duraderas de este hilo rojo potector- si, al menos, tal pieza, ha sido adecuadamente bendecida – al ser impuesta al receptor recitando el Ana Becóaj.

Estas pulseras más duraderas, además, tienen la ventaja de incorporar la protección, cuando las llevan, de las oraciones judías o los nombres de Dios en letras hebreas. En concreto es Alef Lamed Dalet, el nombre kabalítico que proporciona la protección frente al mal de ojo y que suele estar grabado en las pulseras rojas que se encuentran, habitualmente, a la venta.

Pulsera roja con Alef-Lamed-Dalet

Porque todos estamos expuestos a las miradas ajenas que, no siempre son de amor sino, en muchos casos, de todo lo contrario: miradas de envidia, miradas de odio…… que tanto mal causan, en las vidas ajenas y en las propias.

Y dado que los famosos están expuestos a estas miradas, más que la mayoría, optan por protegerse de forma oportuna. Si es eficaz o no, eso dependerá de muchas cosas, dado que, por mucha pulsera que uno lleve puesta, cada uno tiene su nivel energético determinado y su karma concreto. Y ninguna pulsera puede librarte de vivir ciertas experiencias, máxime cuando tu vida no es, precisamente, correcta.

Pero, ante todo, la pulsera es un recordatorio de un compromiso contigo mismo, de una opción por la corrección, de una decisión de empezar a subir, en vez de bajar de forma progresiva. Es un recuerdo de que no estamos solos en el universo y de que tenemos un destino y el derecho a una protección divina.

En todo caso, son increíblemente hermosas en todas sus versiones. Y os invito a la nueva tienda de estudio de kabalá a que veáis alguna. Quizás algún ser querido estará esperando algo parecido. O tú mismo, si tu exposición es alta a las malas energías.

El despertar espiritual

El despertar espiritual. Imagen obtenida gracias a https://hermandadblanca.org/sintomas-del-despertar-espiritual/
Tiempo de despertar

Cuando uno escribe en un buscador de internet “despertar espiritual”, aparecen millones de resultados que tratan del tema, con entradas a múltiples blogs y sitios web que explican – de distintas maneras – qué es este despertar, qué síntomas permiten detectarlo y cual es el proceso general por el que se suele pasar cuando uno comienza a interesarse por el camino espiritual.

El hecho de que, en la actualidad, internet esté lleno de información sobre este tipo de temas, no es casual. Vivimos, sin duda, tiempos de convulsión espiritual que están provocando cambios en la forma de pensar general y llevando a muchos a modificar su forma y hábitos de vida, en busca de un mundo más sostenible y una existencia más plena.

El despertar espiritual se puede experimentar de formas distintas, no todos seguimos el mismo camino aunque, el final, sea siempre el mismo para todos: la expansión de la conciencia y el reencuentro con el Dios Uno, el hallar el sentido o significado del mundo que Él creó. Junto al ser humano – su obra maestra – que fue ideado con un papel específico a desarrollar: contribuir al desenvolvimiento de la creación, llevándola, como humanidad, a su estado de perfección final.

Al despertar, cada uno debe seguir la senda que considere más adecuada, aquella con la que se identifique más – vía que puede variar a lo largo del proceso de búsqueda, que se inicia cuando uno despierta al mundo espiritual – y continuar, luego, el proceso por aquella que satisfaga sus convicciones más profundas.

En mi caso, la kabalá fue el final de un largo camino. Y, desde que la encontré, sigo en ella – y la recomiendo con firmeza – porque alberga las respuestas a multitud de incógnitas, no resueltas de forma intelectualmente satisfactoria desde otras visiones del universo, hechas desde la Tierra. Pero cada uno debe buscar la vía que considere más adecuada a sus preferencias personales, aunque siempre estar abierto a dejarse seducir por nuevas creencias.

Cuando uno comienza el proceso de despertar, su mundo se pone a temblar, porque todos los parámetros, los valores, las ideas claras, las seguridades…que tuvimos siempre y que, considerábamos, nos iban a acompañar el resto de nuestros días, empiezan a cuestionarse, a debilitarse, a desmoronarse por completo, para dar entrada a una nueva forma de ver la vida, mucho más auténtica y mucho más real.

Por eso se llama “despertar”, porque estamos dejando atrás el estado de sueño en el que habíamos vivido hasta el momento para, ahora, comenzar a descubrir el mundo en su completa realidad.

Si bien todo ser humano viene preparado para, en algún momento de su vida, experimentar este proceso espiritual y, a lo largo de la historia, ha habido muchos que, a nivel individual, lo han alcanzado por vías distintas, la particularidad del momento actual es que, este “despertar”, se está produciendo de manera colectiva y afectando a toda la humanidad. Como, por otra parte, ya visualizó el profeta Daniel en su conocida descripción del fin de los días.

 “Pero los sabios comprenderán que su elevación proviene del Creador, el Árbol de la Vida. Y aquellos que son rectos brillarán como el resplandor del firmamento” (Daniel, 12:3).

También el Zóhar, máximo tratado kabalístico, compara la generación zohariana – que alcanzó el punto máximo de elevación espiritual y reveló grandes secretos de la Torá – con la generación actual, lo que ya fue objeto de tratamiento en otro post anterior.

Los kabalistas actuales consideran que es esta generación la preparada para conocer en profundidad todo el saber que, hasta la fecha, sólo era accesible para los iniciados en algún tipo de esoterismo – los miembros de las logias masónicas o de las órdenes herméticas – o para los judíos estudiosos de la kabalá. Así ha sido durante tantos años de corrección que eran necesarios.

Pero la Kabalá anuncia que este tiempo de corrección está terminando y que es momento de que los saberes ocultos sean revelados al mundo en general, dado que su conocimiento es necesario para que dicha corrección completa pueda llevarse a cabo.

Aunque el camino espiritual deberá, luego, ser transitado por cada uno por la vía que considere más adecuada según su criterio personal, con los consiguientes y progresivos ascensos a niveles de conciencia superiores – el sendero es largo y empinado y con múltiples baches -, a nivel colectivo, será el tránsito del planeta Neptuno por su signo natural, Piscis (2012-2025), el responsable de provocar un fuerte cambio de parámetros en nuestros modelos de pensamiento general. Y el responsable, además, de espolear el despertar espiritual de toda la humanidad.

Dependerá de cuando este planeta toque tu Carta Natal y de lo receptivo que seas a las influencias astrales, para que experimentes este proceso, antes o después, a nivel individual; pero, de forma general, todos los seres humanos deberían haber despertado – entendiéndose por tal el inicio de su proceso de maduración espiritual – antes de que Neptuno concluya su paso por Piscis, esto es, antes del año 2025.

¿y tú? ¿Has despertado ya?

Las malas energías

Imagen gracias a https://mejorconsalud.com/protegernos-las-energias-negativas/

Igual que existen las bendiciones y las buenas energías, existen las malas. Más que energías, explica la kabalá, estaríamos hablando de entidades espirituales sin cuerpo físico, pero no por ello menos reales. Ángeles y demonios, en vocabulario judeo-cristiano, más las almas humanas no encarnadas que siguen en nuestro entorno, aunque no las veamos.

Aunque el ojo humano no puede captarlas, porque son invisibles en condiciones normales, no quiere decir que no existan. Lo que ahora todos podemos entender, dado que vivimos rodeados de energías invisibles al ojo humano y no por ello, menos reales, tal como ocurre con las ondas de radio o el internet, que mantiene abiertas las conexiones planetarias.

Hay algunos seres humanos especialmente dotados que perciben estas presencias e, incluso, pueden verlas con claridad. Aunque la mayoría de las personas normales no pueden hacerlo, no por eso dejan de ser sensibles a ellas, cuando las tenemos cerca o en determinados momentos de especial inspiración y ayudado de instrumentos especiales o sin necesidad de ellos.

El 99% de nuestro mundo real es invisible para nosotros. No son las cosas más evidentes las más importantes, precisamente, sino cómo está uno por dentro y cómo toma las decisiones importantes.

Dado que habitamos en un mundo dual, donde existe el bien y el mal, igual que existe lo físico y lo espiritual, estas energías que nos rodean, por utilizar un término aceptable en esta época, pueden ser también buenas y malas, espirituales y terrenales. Pueden ser demonios o ángeles. Pueden ayudarnos o ponernos zancadillas.

La kabalá explica que cada uno de nosotros puede moverse en distintos niveles de energía, en concreto 10 (con sus escalones) como 10 son las sefirot del Árbol de la Vida. Aunque, para ser exactos, hay 125 niveles espirituales en kabalá, como explica Baal HaSulam en su comentario al Zóhar, aunque no sea imprescindible entrar en esto ahora.

Cada ser humano, con su aura, tiene un determinado nivel de carga energética, positiva o negativa, en una mezcla que va variando a cada momento en función de nuestros pensamientos, eventos externos que nos van sucediendo, nuestra progresión personal y en función, también, de las personas con las que contactemos. Hay personas que sólo hablan negatividades y hay otras que siempre están contentas. Cada persona con la que compartimos provoca un cambio en nuestra energía, para bien o para mal. Es difícil explicarlo con palabras pero uno lo percibe, dentro de sí, con mayor o menor nitidez dependiendo de su signo zodiacal. Hay ciertos signos especialmente intuitivos, los que pertenecen al elemento agua – cáncer, escorpio y piscis – y estos, aunque no lo vean, lo sienten dentro.

Sefirot inferiores del Arbol de la Vida

Mientras uno no comienza su despertar espiritual, uno sólo puede vibrar al nivel más bajo, el que corresponde a la sefirá Maljut, el mundo físico, en el que nos movemos, que sólo se ocupa de cuestiones terrenales.

Y como tal, sólo puede atraer energías de ese mismo nivel, porque en los mundos espirituales, igual atrae a igual. Uno se une a las personas que están en su misma longitud de onda cuando, de manera voluntaria, puede elegir con quien se relaciona.

Para empezar a vibrar en niveles superiores, es preciso despertar y comenzar la ascensión espiritual, la búsqueda de Dios, el encuentro con el Uno o Ser esencial que existía antes de que nada hubiera sido creado.

Mientras uno no comienza ese trabajo espiritual uno sigue plenamente sujeto a la materia y a las energías astrológicas imperantes en cada momento. Sólo es cuando uno comienza el ascenso cuando, dicen los kabalistas, uno empieza a dejar de estar sujeto al karma astral para empezar a moverse en los mundos de Arriba.

Sin embargo, el proceso es largo y no es suficiente rezar, en el modo habitual, para eludir el karma. Y hay cierto karma que no lo para ningún rezo, porque es karma universal. Léase, por ejemplo, el holocausto nazi contra el pueblo judío, enorme tragedia que sufrió el pueblo elegido, que no pudieron frenar sus mejores rabinos ni kabalistas, a pesar de que los tenían, e importantes, en esa época. El karma siempre resulta inexplicable en su actuación, porque no es entendible a los ojos humanos.

A veces Dios, la vida, nos impone ciertas pruebas, nos impide conseguir metas – nos las bloquea – o nos impone pasar o vivir determinadas experiencias. Todo esto sólo tiene un objetivo: nuestro crecimiento y el seguimiento de nuestro destino. No todo está disponible en el universo para nosotros, pero sí todo aquello que tiene que ver con nuestra vida y nuestro propósito. Porque todos hemos venido a llevar una vida con propósito y no a perder el tiempo en sinsentidos y , a veces, nos separamos demasiado de nuestra vía destinada y se hace imposible recuperarla, después de años de desvío.

Y es que también hemos venido a equivocarnos. En la mayoría de las ocasiones, somos nosotros mismos los que creamos nuestras propias cadenas con nuestros miedos a movernos, o a perder lo que tenemos. Porque estamos cómodos en nuestras pequeñas vidas.

Pero entonces llega Dios y nos recuerda que sus planes para nuestra vida no son los mismos que los que nosotros teníamos para ella. Y nos obliga a dar un giro, a empezar de nuevo, a cambiar de planes porque los nuestros se revelaron burbujas en el aire. Para, esta vez, sí, ser quien de verdad deberíamos haber sido, desde el principio.

Dice la astrología, que cuando uno sigue su destino, la sensación es de tener una vida confortable, con ganas de vivir la vida y de seguir adelante. Se desea que la vida sea muy larga y siga parecida, sin grandes cambios, porque uno es feliz con lo que tiene y no quiere sustos.

Es cuando uno se aparta de su ruta destinada cuando comienzan los problemas y las incomodidades. Y cada día que llega, provoca una sensación de hartazgo, de no poder más, de estar harto. Esto nos puede pasar en todas o en alguna faceta de nuestra vida. Normalmente, vamos por áreas aunque, de cuando en cuando, todo se acumula y parecería que nuestra vida entera estuviera saltando por los aires al mismo tiempo.

Nuestra capacidad de mantenernos lejos de las malas energías (que más que malas son falta de ganas, uno no tiene fuerzas para hacer nada) es limitada. Porque solemos tener obligaciones que nos atan y, el mero instinto de supervivencia, nos incita a luchar en el centro de todas las tormentas y mirar a la Tierra y olvidarnos de los desvaríos espirituales.

Pero siempre, después de cada huracán, llegará un rato de paz donde, de verdad, podamos elegir con quien estamos. Y ahí deberíamos tender a buscar, como hacemos de manera natural, a aquellos que vibran en una longitud de onda similar a la nuestra, porque será con ellos con quien nos sentiremos más a gusto y como en casa.

Una cierta dosis de estrés también es necesaria para la vida, porque la falta de estrés se traduce en la pereza y el aburrimiento. De hecho, las energías del estrés están presentes en el Árbol de la Vida, así que son buenas, siempre que se usen de forma debida.

Cada uno de nosotros, de forma instintiva, reconoce si las personas a las que nos acercamos son empáticas o son distantes, si están alerta, si nos ignoran. También solemos reconocer, aunque no siempre, cuando agradamos al que tenemos enfrente igual que él nos agrada a nosotros. Aunque las energías no siempre son recíprocas.

Cuando notamos que en un ambiente no somos bien recibidos, lo sentimos en el aire, lo percibimos, lo recomendable sería separarse de eso lo antes posible. De igual modo, cuando alguien no nos cae bien, no nos gusta su manera de mirar las cosas, no nos gusta su visión de la vida porque la ve de forma radicalmente distinta a la nuestra, lo mejor es despegarse, dejar ir, no empecinarse en tratar de forma habitual con esa persona con la que discrepamos. Porque las discusiones desgastan y, al final, nadie convence a nadie.

Nuestro aura, dijimos, vibra a un determinado nivel; y, normalmente, atraemos a nosotros personas en un grado vibracional semejante al nuestro. Nuestros amigos, nuestras parejas, nuestras familias, si son bien avenidas, deberían vibrar en un nivel semejante al nuestro. Pero, a veces, no pasa. O se deja de vibrar en la misma sintonía con el paso del tiempo. La relación se desafina, ya no es armónica, como era o debiera ser cualquier relación cuando es buena para nosotros y mientras lo sigue siendo. Porque nada es eterno y todo lo que empieza, tiene un fin. Así está escrito, desde el inicio de los tiempos.

El hecho de estudiar kabalá y de empezar a despertar a la vida espiritual te hace empezar a vibrar en un nivel más elevado. Lo que, probablemente, provocará, en sus inicios, un cambio en tu entorno inmediato: de manera instintiva empezarás a eludir la negatividad y, quizás, haya ciertas personas con las que ya no te sea agradable tratar. O no querrás aceptar ciertos trabajos, que antes aguantabas sin ningún problema, porque disparan la negatividad. Uno comienza a hacerse más sensible a lo negativo, a lo que le disturba, a lo que le molesta, y comienza a evitarlo o eludirlo buscando nuevos entornos más enriquecedores y más positivos.

En todo caso, como ya hemos dicho, ni el camino al éxito ni el camino a la elevación espiritual, es un camino recto, sino que suele estar lleno de tropiezos, de subidas y bajadas, de momentos de gloria y momentos de miedo. Lidiar con la negatividad es necesario en esta existencia porque hemos de sobrevivir y ganarnos el pan cada día, pero no le demos, en nuestra vida, más protagonismo del que es estrictamente necesario para mantener lo que, de verdad, necesitamos. A partir de ahí, nuestra vida debe ser positiva y, si no lo es, es que en algo nos estamos equivocando.

Cuando la negatividad cubre nuestra vida

Cuando eso ocurra, estamos siendo advertidos de que deberíamos enderezar el rumbo y buscar lo que, de verdad, nos motiva. Porque cuando estamos en la ruta correcta, cuando dejamos de querer estar en control y empezamos a dejar que sea el destino el que dirija nuestras vidas, deberíamos comenzar a sentirnos razonablemente satisfechos con nuestras vidas.

La negatividad es necesaria para activarnos y hacer cosas; pero, sobre todo, es necesaria como brújula interna que nos indica dónde no debemos dirigirnos o de donde debemos salir corriendo. Así que atento a las alertas que recibes en tu día a día y busca a aquellos que te quieren como compañía. Sin olvidar que el esfuerzo, lo negativo, también se necesita para sentir la satisfacción del trabajo bien hecho y el de ser útil a nuestros semejantes.

Es uno de los componentes de nuestra vida, pero nunca debería ser el único ni el más importante.

Las bendiciones

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Según explica Michael Berg, el ser humano necesita tener 3 cosas para ser feliz: 1) familia e hijos, 2) sustento y 3) vida para poder disfrutar de todo eso. Estas son las 3 grandes bendiciones de las que debería disfrutar cada ser humano.

¿Qué es lo que hace que unos reciban estas bendiciones y otros no? Sobre esto hay distintas versiones en la kabalá.

La mayoría de los kabalistas te dice que la recepción de estas 3 grandes bendiciones no depende de tus méritos o de tu trabajo espiritual, sino de llegar a alcanzar Mazalá o la luz superior, la certeza.

Cuando en nuestras peticiones dudamos de si se nos concederá o no lo que estamos pidiendo, es muy posible que no obtengamos lo que queremos porque la falta de certeza impide la conexión.

Mazalá es certeza, saber que Dios te va a dar algo, estar seguro de que, cuando algo nos molesta, debemos seguir confiando en Él y alegres porque, a pesar de las circunstancias adversas, sentimos, en un nivel profundo, que la ayuda que necesitamos está en camino y llegará, a su debido tiempo.

Esto, en lo básico, coincide con las enseñanzas de Jesús cuando decía que es la Fe la que mueve montañas, es tu certeza interior, tu creencia profunda, lo que provocará la materialización de lo que deseas.

Sin embargo, el concepto es más amplio y lo cierto es que el judaísmo sí recomienda llevar una vida acorde a los buenos preceptos. Moisés decía que debemos dar gracias a Dios cada vez que comemos o recibimos algún disfrute en el mundo físico, porque al bendecir a Dios, damos poder a la Luz del Creador.

En realidad nuestro trabajo no es crear luz, sino servir de canal para que la Luz Superior pueda bajar. Somos los canales o senderos para que la Luz fluya al mundo.

Si estos canales o senderos están cerrados, la luz no puede bajar y percibimos el mundo como oscuridad. Al orar, al pedir a Dios, estamos abriendo nuevos senderos para la bajada de luz y bendiciones a nuestra vida y al mundo, en general.

Albert Gozlan, por ejemplo, recomienda la práctica de meditaciones con los nombres de Dios para la bajada de bendiciones a la Tierra y para la unión de los mundos de arriba y de abajo. Hay nombres específicos, según las necesidades y su página incluye multitud de meditaciones para cada necesidad.

También el judaísmo centra sus oraciones diarias y en las festividades en la obtención de bendiciones y una vida dulce, siendo fundamental, para ello, el cumplimiento del Shabbat – que prepara las bendiciones de la siguiente semana – y de las festividades – ya que el nivel de energía disponible no es la misma en cada época del año.

De manera general, hay que recordar que lo que emitimos al universo, eso ha de regresar por la ley de causa-efecto que rige en nuestro sistema tal y cómo explica la parashá Bejukotai, del Levítico de Moisés. Cuando emitimos negatividad, eso recibimos. Cuando emitimos positividad y amor, eso nos regresa.

Así que, para recibir bendiciones, activemos el lado derecho del Arbol de la Vida, que es por donde bajan las cosas buenas: kabala, generosidad, amor y entrega serán las claves para mantener abiertas las puertas a las bendiciones divinas.

Porque aunque nunca podremos evitar el vivir episodios desgraciados en nuestra vida, ya que de una manera u otra todos venimos a aprender a ser mejores, Dios nos advierte de que, si seguimos sus decretos y mandamientos y emitimos amor al mundo, estas acciones y pensamientos germinarán y florecerán como una vida buena y llena de bendiciones, tal y como explica Karen Berg en su blog.

La reencarnación

https://anamariacanseco.com/mario-vannucci-la-reencarnacion/

Oír hablar de reencarnación resulta extraño para las personas educadas en un entorno occidental, tan centrado en el desarrollo del ego y la asimilación con el cuerpo físico. A uno le parece que su cuerpo es uno mismo y se le hace difícil siquiera concebirse sin él o, más incluso, en un cuerpo distinto, siendo una persona diferente y haciendo cosas distintas, a veces opuestas, a las que hoy dominan su vida.

Pues bien, aunque aceptar que nuestra esencia es un alma divina, que ha venido a la Tierra veces diversas, a realizar trabajos concretos o, simplemente, a elevarse a si misma, es una verdad que la kabalá conoce desde el inicio de los tiempos, cuando todo fue revelado. Si bien, es uno de los grandes secretos que no habría de ser conocido hasta el final de los tiempos, dado que desvelar este dato, hubiera podido cambiar los parámetros de los comportamientos de los seres humanos, cuando también era preciso que el ser humano se ocupara de la Tierra y de su avance completo.

La reencarnación de las almas, el gilgul en kabalá, la rueda de las reencarnaciones del esoterismo, es una verdad conocida por todos los iniciados en los saberes ocultos. Si bien, de manera general, este secreto sólo podía ser revelado al final de los tiempos.

Sobre la reencarnación hablan las religiones orientales, pues a la India llegó el hijo de Abraham habido con su esclava egipcia, Agar, el cual fue formado por su padre en las artes intermedias, las de la magia y los planetas. Ellos hablan de la reencarnación incluso en otras especies o formas de existencia, como las piedras. Pero ellos no conocían los grandes secretos, los que se revelan con el estudio de la Kabalá cuyo conocimiento fue reservado a Iztjac, Isaac, el hijo habido por Abraham con su esposa Sara y segundo patriarca del judaísmo.

La Kabalá explica que la reencarnación es un hecho. El trabajo del alma en la Tierra es, o bien corregirse sin más, o bien hacer algún trabajo especial por el bien de la humanidad, porque el alma tiene una luz especial y, a veces, es necesario que bajen almas muy altas para aportar luz a la humanidad.

Ahora bien, aclara Laitman, para la kabalá el ser humano sólo puede reencarnar en otro ser similar y no volver a nacer convertido en animal o en un trozo de tierra.

Esto es así porque el nivel de alma humana – la Neshamá- y en esto me remito a mis post anteriores sobre el alma y sus niveles, sólo puede residir en un ser humano, porque solo nuestro cuerpo físico puede recibir semejante conexión. Es cuestión de alcance. Somos antenas. Y no tiene la misma capacidad de recepción una gran torre eléctrica que la antena de un coche, por ejemplo.

Los animales reciben el alma emocional, la Rúaj, por eso aprenden y desarrollan afectos. Nosotros también la tenemos, más bien, nuestro cuerpo que es animal también, como el de un perro o un ciervo.

Sin embargo el alma humana, la que da su brillo especial a este cuerpo nuestro, la que Dios sopló sobre Adam para que él la inhalara y la que hace que el ser humano deje de ser un simio y se transforme en un ser con conciencia, esa, es la Neshamá, la única que nos permite conectar con los mundos superiores de forma directa.

Laitman aclara que la Neshamá sólo la tienen, en realidad, los seres humanos que han despertado a observar el mundo de otra manera, los iniciados, aquellos que conocen los secretos y buscan a Dios en cada evento. Aunque eso es cierto, es preciso aclarar que todo ser humano lleva esa conexión dentro, que podrá activar cuando la vida le llame a ello. Y el propósito de la vida es que, en algún momento, la activemos.

Y ¿por qué es preciso bajar varias veces a la Tierra y vivir vidas diferentes? Preciso, preciso, no es. Uno puede terminar su trabajo en una sola vida, si se pone a ello. Pero suele ser necesario debido a que, la mayoría de las veces, la gente pierde su vida sin hacer nada útil ni para la sociedad ni para sí mismos. Y mucho menos para Dios, que ni siquiera saben que existe. Ellos viven al margen de Dios y Dios vive al margen de ellos. Una ignorancia mutua, producto del desconocimiento.

El propio Moisés, receptor de la Torá y experto conocedor de los santos saberes, no entró en la Tierra Santa – a pesar de haber liberado a su pueblo y haber abierto el Mar Rojo con su vara – por un pecado que cometió en el manejo de sus poderes. Así que previsible es que, en algún momento, vuelva a reencarnar para completar el trabajo que en su anterior vida comenzó pero que no consiguió materializar de forma completa en el mundo real.

De hecho, las grandes profecías del fin de los tiempos hablan de grandes almas que volverán a bajar en el tramo final para ayudar a la humanidad en este gran trance que vivirá para lograr su despertar. Ya hay grandes kabalistas en torno nuestra. Con enormes conocimientos que no se alcanzan en un único tiempo de vida. Muy posible que alojen almas de mucho peso.

Sobre por que Jesús no habló de ello, a pesar de conocerlo, como experto kabalista que fue desde su adolescencia, sólo se puede decir que no estaba autorizado para ello, no había llegado el tiempo en que tal secreto fuera revelado a todo el pueblo. Seguramente lo habló con Juan, también iniciado y conocedor de los secretos. Pero, todavía, corría la prohibición de revelación de secretos fuera de los círculos de expertos.

El que, desde hace unos años ya, se venga hablando de la reencarnación de forma cada vez más abierta, que la propia ciencia, a través de la psiquiatría, explique que a través de la hipnosis uno puede hacer regresión en el tiempo y llegar a vidas pasadas, antes del nacimiento (véase si no, el libro del prestigioso psiquiatra americano Brian Weiss ), que la kabalá hoy explique abiertamente los nombres a meditar para poder conectar con nuestros anteriores tiempos de vida en la Tierra, que cada vez más la gente empiece a asumir que la vida no sólo se vive una vez…..depende de lo que hagas con ella, es señal inequívoca de que estamos entrando en un tiempo nuevo.

El Apocalipsis de San Juan anunció que, sólo al final de los tiempos, serían rotos los 7 sellos o revelados 7 grandes secretos. El primer secreto revelado es, sin duda, la Reencarnación. Regido por Saturno, su color negro, y dueño de la sefira 3 Bina, donde existe el Olam Habá y señor de los ciclos de vida y muerte sobre la Tierra. Desde esa esfera se decide que nueva alma va a bajar al planeta y para hacer qué, donde va a nacer y de qué medios va a disponer en este tiempo de vida. Véase un extracto de lo que dice Aish Latino al respecto:

De acuerdo al Talmud, en esta fase previa al nacimiento, Dios envía un ángel personal a cada alma que está en el útero, el cual se sienta al lado de nosotros y nos enseña toda la sabiduría que alguna vez necesitaremos en este planeta. Toda.

Y luego… justo antes de nacer… el ángel nos da un “golpecito” entre la nariz y el labio superior, y todo lo que nos enseñó es olvidado de forma inmediata. Así es como todos los seres humanos recibimos esa pequeña indentación en la piel justo por debajo de la nariz, conocida anatómicamente como “surco nasolabial”.

Es ya, después, el nuevo ser el que, sin recordar nada, vuelve a estar aquí para desarrollar una nueva vida. ¿Cumplirá su propósito destinado esta vez o morirá sin saber siquiera para qué vino? Eso depende de él y del aprovechamiento que obtenga de sus talentos.

Lo bueno de estudiar kabalá es que ayuda a recordar eso que el ángel nos hizo olvidar al nacer. Porque al subir a los mundos superiores volvemos a recuperar nuestro ser y nuestro propósito vital. Y siempre es bueno recordar de donde venimos y por qué llegamos en este tiempo actual.

Buena semana y buen mes, después de Yom Kippur, el Día del Perdón y el más sagrado del año para la fe judía. Señala el final de los 10 días de arrepentimiento, que comienzan después de Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío. Y todo lo que llega es Nuevo. Así que empecemos con buen pie este año nuevo.

La última generación

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El Libro del Zóhar, primer tratado de la Kabalá, habla de una generación que habitará la Tierra al final de los tiempos fijados para la creación adamica, que será semejante a la generación zohariana, que dio luz al Zóhar en la Palestina del siglo II d.C.

Sobre los vínculos entre la generación del Zóhar y la generación actual me remito a mi post sobre el tema en estudiodekabala.com., donde se analiza con más detalle esta cuestión.

Pero ¿es, realmente, nuestra generación esa generación de los últimos tiempos de la que habla el Zóhar? Veamos que dice al respecto la kabalá y su hermana menor, la astrología, que dictamina o regula los tiempos en que ocurren las cosas.

La mayor parte de los kabalistas de la actualidad son firmes defensores de la particularidad de los tiempos que corren y, de ahí, esta profusión de sitios y páginas web que hablan de la kabalá, una de las señales de que ese tiempo ha llegado o está, al menos, en proceso de desplegarse.

Porque si la kabalá fue, durante siglos, un saber oculto y secreto que no podía ser revelado más que a unos pocos elegidos o iniciados en lo esotérico, es ahora consigna general la divulgación masiva de estos conocimientos entre todos los kabalistas del mundo. De ahí la proliferación de este tipo de centros en muchos países del mundo.

En cuanto a los tiempos que marcan los cielos, el gran astrólogo judío Jonny Waxman confirma también que es la nuestra la que podría calificarse como última generación de la humanidad, entendiendo por tal la que pondría fin a la forma de vida que ha sido la general del ser humano desde la creación de Adam. Ya que sería nuestra generación la responsable de hacer el tránsito desde el modo de vida actual a una nueva manera de concebir la vida tal, que permitirá el desarrollo de un nuevo modelo de convivencia.

En ese nuevo modelo, no solo sería posible la convivencia pacífica de todos los seres humanos sobre la Tierra sino que el ser humano alcanzará altas cotas de felicidad en su vida personal, porque el mal habrá sido desterrado una vez que la humanidad haya alcanzado su corrección final.

Aunque hay muchos planetas que trabajan en la misma dirección desde años atrás, hay 2 especialmente involucrados en el proceso, ambos planetas de naturaleza colectiva y, por tanto, de alcance general: Urano, el gran rebelde. Y Neptuno, el planeta de los sueños generacionales.

Neptuno entró en Piscis, su hogar natural, en 2012, donde permanecerá hasta 2025. Piscis es el último signo zodiacal, lo que indica que, durante estos años, se está poniendo punto final al sistema de creencias que ha regido la humanidad durante los últimos 165 años para, en este último tramo, alcanzar las conclusiones de este largo período y cerrar el ciclo. Cierre que, a su vez, servirá de base sobre la que crecerá una nueva forma de entender la vida por la humanidad, fundamentada en criterios distintos, más depurados y más elevados.

Según Waxman, Neptuno hará su trabajo provocando el despertar espiritual de la humanidad entre 2012 y 2025, incitando a cada ser a buscar esa conexión con los mundos superiores en formas diversas, porque son muchas las formas de llegar a Él.

Y lo cierto es que, en estos tiempos, es palpable la tendencia y/o un interés general por este tipo de temas de naturaleza espiritual así como por conocer y experimentar los efectos de la expansión de la conciencia sobre la vida humana.

No todos lo expresamos igual ni es la misma la velocidad pero, le guste o no a cada cual, todos nos estamos abriendo de forma paulatina y progresiva a las nuevas ideas. El mundo, el ser humano, la forma de pensar, los modelos vitales, está cambiando de forma muy acelerada en el tiempo actual.

El paso de Plutón por el signo de Capricornio preparó el terreno con la poderosa crisis económica que azotó el planeta desde 2008 y que, todavía, sigue dando que hablar. Esta crisis cuestionó muchos de los parámetros que habían sido válidos hasta la época y removió los cimientos de nuestro sistema económico y social, obligando a nuevos planteamientos y a la destrucción o reestructuración de miles de empresas y de millones de vidas de seres humanos. Porque los parámetros anteriores ya no valen. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y hasta 2024 continuará el proceso.

Pero a la vez que lo viejo se agota y se van derrumbando los modelos obsoletos, los nuevos tiempos también comenzaron allá por el verano del 2010, siendo el responsable de su desarrollo el planeta Urano.

Urano entró en Aries, primer signo zodiacal, en el año 2010, anunciando, con su entrada, el principio de una nueva vida. Después de agitarnos a todos durante los 8 años que ha durado el tránsito ya está, por fin, en Tauro desde marzo de este año. Lo que indica, sin duda, consolidación o materialización de muchas de aquellas ideas nuevas recibidas durante estos años y que ahora empiezan a tomar forma en la vida real en busca de la estabilidad.

Todo esto quiere decir que, durante estos años y, sobre todo, hasta 2025 estaremos presenciando el final de un mundo obsoleto y el inicio de uno nuevo, mundos que convivirán paralelos hasta esas fechas. Igual así en la vida de cada uno de nosotros, han convivido estos años facetas viejas con las nuevas.

Aunque ahora las nuevas empiezan a predominar, indicando que el cierre de la etapa anterior está muy próxima a llegar a su final. Todos deberíamos estar viendo ya en nuestras vidas cosas nuevas importantes entrando en ellas. Ya no vivimos igual que hace 15 años. Ni vamos a volver nunca a esos modelos vitales.

Si es cierto o no que va a ser esta generación que habita el planeta en los tiempos actuales, la que va a llevar a cabo la gran revolución de la forma de vida de la humanidad, la que permitirá al ser humano el desarrollo de todo su potencial espiritual y le enseñará a vivir de una forma mucho más completa, sólo el tiempo lo dirá.

Aunque lo cierto es que ya hay algunos casos curiosos que apuntan a que las nuevas generaciones se rigen por esquemas mentales y principios morales muy diferentes a los de sus padres. Véase el fenómeno de Greta Thumberg, la joven sueca que ha recorrido el mundo increpando, por su mal hacer, a los dirigentes mundiales. Indicio de que las cosas ya no son como antes.

Greta Thumberg en su intervención ante la ONU

Estamos en un proceso general, así que nadie se asuste cuando vea que su vida se está desmoronando o se ha desmoronado ya. Porque hay plan B, el que el destino marca y que, quizás, no sea aquel que antaño pensamos iba a ser nuestra forma de vida hasta el final sino otro distinto, más acomodado a nuestra real personalidad.

Pero es que el destino no está en nuestras manos, sino en un nivel superior al de nuestra mente racional, por lo que ésta puede no alcanzar a comprenderlo en algunos momentos. Todo aquel que piensa que está en control de su vida, tendrá que pasar por momentos en que deberá, definitivamente, confiar en una fuerza superior. Y es ahí cuando el ser humano se asoma a Dios y comienza el inicio de su iluminación.

El descubrimiento es sólo el principio. Ya después, cada uno seguirá recorriendo el sendero que perciba como correcto en cada fase vital. La Kabalá es uno de ellos. El más completo, porque es el único que explica el funcionamiento global de nuestro sistema. Y el más veraz, porque ha sido conservado con esmero por el pueblo judío desde su recepción, asegurando su autenticidad.

El caso es que, después de esta transformación global que sufrirá la humanidad en los próximos años, entraremos en una nueva etapa vital. Si esta nueva etapa será un simple escalón más en la elevación general o permitirá, confirmando los pronósticos de los kabalistas, la entrada del mundo en el Olam Habá (estadio final de vida previsto para la humanidad y que, según la kabalá, culminaría los 6.000 años de creación adámica) habrá que vivir para verlo.

Pero lo cierto es que los grandes kabalistas confían en ello y trabajan en esa dirección para acelerar el proceso de despertar espiritual general, que es el único que permitirá el salto al nuevo estado de la humanidad.